Sinceramente que defraudado me siento del comité organizador del Recital de Otoño 2008.

Una semana antes su director Abdalláh Triminio me llamó para darme información acerca del evento y lo primero que le aconsejé fue que hiciera el programa del evento más dinámico, fluído y sobre todo agradable a las personas.

¿Y qué fue lo que hizo? Una pesadilla fue esa noche. Un programa ABURRIDO, KILOMÉTRICO y sobre todo TEDIOSO para los que estuvieron sentados en el teatro José Francisco Saybe admirando la ceremonia de premiación.

Cómo se ve que no saben de protocolo y que menos es más. ¿Qué les costaba hacer un evento de una hora y media o dos horas máximo, sino que castigaron a los invitados con casi cuatro horas de presentaciones. Pero eso no es todo. Lo peor no fueron los artistas que se tomaron el escenario como propio, sino una dama de la política que habló sin parar como si el acontecimiento fuera de política.

Lo destacable de esa noche fueron los homenajeados. Gente honorable y de la que debería abundar en mi país como Mary Ann Kafati, Óscar Acosta, el querido padre Antonio Quetglas y mi admirado Enrique Rodezno, que por cierto, sus discursos fueron simplemente espectaculares. Kafati se lució recordando a su madre, Acosta hablando de lo bello que es la poesía, Quetglas poniéndole ese toque único que sólo el sabe dar en sus mensajes y Rodezno, con un mensaje de reflexión y lírica sin igual. Otro punto destacado fue el escenario. El arquitecto Roberto Elvir Zelaya se lució como siempre.

Sinceramente mis respetos para los homenajeados, pero mi decepción rotunda para el comité de la Cámara Júnior SPS, que una vez más la EMBARRÓ con ese aburrido programa. Como se ve que nunca aprenderán a hacer los Recitales de Otoño más agradables en lugar de aburridos. Cada dos años hacen el evento, pero en lugar de avanzar, retroceden. Siempre son así, largossssssssss programas.

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